lunes, 19 de diciembre de 2016

El asesinato del embajador ruso complicará el diálogo entre Rusia, Turquía e Irán



STRIMH - El  asesinato del embajador ruso en Turquía, Andrei Karlov, la tarde de este lunes en la capital turca, complica más la negociación que sistienen Moscú, Ankara y Teherán para delimitar sus zonas de influencia en Siria, conflicto en el que inciden fines contrapuestos en función de sus intereses.


El atentado contra el embajador de 62 años de edad, a quien le dispararon por la espalda, se produjo poco antes de la reunión que tienen previsto celebrar en Moscú los ministros de Relación Exteriores de Rusia, Turquía e Irán.


El presidente Vladimir Putin, en su primera reacción pública, dijo que la respuesta al asesinato de Karlov será "combatir con más intensidad contra el terrorismo" y ha prometido que los responsables lo sentirán en carne propia.

Al reunirse Putin con el canciller Serguei Lavrov, el director del servicio federal de seguridad, Aleksandr Bortnikov y el director del servicio de inteligencia exterior, Serguei Naryshkin, destacó la labor de Karlov: "Era un excelente diplomático, muy respetado en el país de adscripción, mantenía relaciones cordiales con los dirigentes de Turquía y de las principales fuerzas políticas".

Por su parte, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, habló por teléfono con Putin para inculpar del crimen a los simpatizantes de su mayor enemigo, fethullah Gülen, en un intento de evitar que la muerte de Karlov afecte el acuerdo que lograron, el viernes anterior, de convocar una nueva ronda para negociar un arreglo político en Siria, que se llevaría a cabo en Astaná, la capital de Kazakstán.

Hasta el momento, todo indica que la muerte del embajador no tendrá consecuencias negativas en el proceso para recomponer de modo paulatino la relación bilatera, severamente dañada en noviembre del año pasado luego de que un cazabombardero turco derribara un SU-24 ruso en la frontera con Siria.

Los hechos del asesinato ocurrieron en la Galería del Arte Contemporáneo de la capital turca, en el momento en que el embajador Karlov dirigía unas palabras con motivo de la inauguración de una exposición de fotografías.

El asesino, identificado como Mert Altintas, es un ex policía de 22 años que fue despedido en las masivas purgas que siguieron al fallido golpe de estado de julio pasado, éste, se colocó detrás del orador y lo mató con varios disparos, al mismo tiempo en que hirió a dos de los asistentes a la ceremonia.

Cuando el embajador se desangraba en el suelo, el sicario gritó: "Nosotros morimos en Alepo, ustedes mueren aquí", matan a gente inocente en Alepo y en Siria".

Antes de que las fuerzas de seguridad turcas acribillaran al asesino, éste gritó: "Moriré aquí. Juré ante Mahoma hacer la yihad", y varias veces, "Alahu Akbar" (Dios es grande).